Evaluación del tercer año de gestión de Salvador Sánchez Cerén


Hoy se cumplen tres años de la toma de posesión del presidente Salvador Sánchez Cerén, y con ello, tres años de la promesa de un El Salvador productivo, educado y seguro, un El Salvador con crecimiento económico sostenido y generador de empleos de calidad, un sistema educativo inclusivo y de calidad, equidad social y seguridad ciudadana, promesas que contrastan con la realidad que día a día vive el pueblo salvadoreño.

Así mismo, durante su período se han presentado situaciones difíciles en el ejercicio de la gobernabilidad, en las cuales han destacado sus constantes ausencias en medios de comunicación y sus escasos pronunciamientos en temas que afectan a la nación, han sido realizados desde los Festivales del buen vivir, festivales cargados de tinte partidario y con un discurso de confrontación que debería preocuparnos, puesto que como presidente, debería buscar acercamientos genuinos con todas las fuerzas políticas.

Pese a la reducción en el índice de homicidios, que cerró el 2016 con 5,278 personas asesinadas, superado por el 2015 cuando murieron de forma violenta 6,656 según fuentes oficiales, la población se sigue sintiendo insegura y vulnerable ante los nefastos episodios de inseguridad pública, no sólo la perpetrada por el crimen organizado y las pandillas sino también la violencia ejercida por parte de elementos de las Fuerzas Armadas y los agentes de la Policía Nacional Civil violentando los Derechos Humanos.

En lo económico, según la CEPAL las perspectivas de crecimiento no son muy alentadoras, con una predicción de 2.2% al cierre 2017; sumado al pago de más impuestos, como el pago a las transacciones bancarias y el 5% a las telecomunicaciones que desincentiva a empresarios e inversionistas, tanto nacionales como extranjeros a no invertir en el país, y castiga a la sociedad salvadoreña, aumentando el costo de la vida, en detrimento de las oportunidades de mejorar la situación económica.

La crisis de impago, los altos niveles de endeudamiento, el retroceso en la categoría de la calificación de riesgo y con ello pérdida de confianza y credibilidad en el mercado externo, son producto de la falta de consensos y negociaciones por parte de las elites políticas, que anteponen sus interes políticos partidarios y electorales, antes que los nacionales.

La crisis del sistema de salud, problema que históricamente ha afectado a la población salvadoreña, ha sido abordado de manera equivocada, generando por un lado, un descontento en el sector médico, obligando a estos a organizar huelgas y abandonar sus puestos de trabajo para exigir el pago del escalafón, descuidando a los salvadoreños que acuden a hospitales nacionales por ser la atención gratuita y por otro lado el permanente desabastecimiento de medicamentos en las farmacias de todo el sistema de salud.

En materia de educación la panorámica no ha cambiado mucho en los últimos años, continuan los mismos programas sociales que evidentemente benefician a los sectores con menos recursos económicos. Sin embargo, la delincuencia sigue golpeando a estudiantes y maestros. La deserción escolar ha sido combatida por el gobierno con diferentes programas de educación flexible y acelerada, sin embargo, la calidad educativa no ha dado un salto cualitativo.

Todo lo anterior es el reflejo de los tres años del actual mandato presidencial de Salvador Sánchez Cerén.

Como Juventudes Socialdemócratas de El Salvador, respetuosos del estado de derecho nos unimos, no a cambios radicales que conduzcan a destino utópicos, sino a procesos graduales que poco a poco vayan generando, con paso firme, los cambios que mejoren las condiciones de vida del pueblo salvadoreño, por ello, instamos al gobierno y autoridades competentes a:

  • La búsqueda de un verdadero consenso entre todas las fuerzas políticas, en aras de alcanzar un acuerdo, que permita realizar los ajustes y reformas necesarios, que brinden soluciones a los problema de bajo crecimiento económico, los constantes déficit fiscales y aumento elevado de la deuda pública; creando las condiciones necesarias para el crecimiento económico y atracción de la inversión extrajera directa como las medidas esenciales y eficaces que marquen el rumbo de una nueva etapa de estabilidad económica y progreso social.
  • A que la austeridad no sólo esté presente en el discurso de los funcionarios, sino que sea un práctica generalizada, recortando gastos que no sean necesarios para el eficiente funcionamiento de la administración pública, y que la transparencia no sea vista como un arma contra los funcionarios sino como una instrumento que permita la participación ciudadana y construyamos juntos un El Salvador democrático.
  • A que la seguridad pública sea abordada con estricto apego al respeto de los Derechos Humanos y que por ningún motivo se arme a la sociedad civil en grupos de autodefensa. La obligación del Estado por la seguridad no debe ser concesionada ni mucho menos privatizada.
  • A que los presupuestos asignados a seguridad pública estén estructurados de manera que la represión no sea la única vía de contención de la delincuencia, sino también la prevención, la atención primaria a grupos vulnerables y el reparo moral de las víctimas.
  • A que se separe de su cargo a aquellos funcionarios en el ramo de Seguridad Pública y Defensa Nacional que irrespeten o permitan que sus funcionarios jerárquicamente dependientes irrespeten los Derechos Humanos en el ejercicio de sus funciones y sean procesados, investigados y condenados.


Juventudes Socialdemócratas de El Salvador

San Salvador, 1 de junio de 2017



A dos años de la gestión Sánchez Cerén: ¿el país avanza?

Evaluación del segundo año de gobierno (2015/2016)


En el marco del cumplimiento del segundo año de gobierno de la gestión Sánchez Cerén y siete años del partido FMLN, es oportuno para las Juventudes Socialdemócratas de El Salvador, realizar una lectura del mandatario y del gobierno de cambio, de esa manera pretendemos visualizar cómo se encuentra el país, los avances o retrocesos en las principales materias de gestión pública, seguridad, crecimiento económico, salud, educación, empleo, entre otros; así mismo, como los principales retos y desafíos.

1)    El tema de seguridad pública es, sin lugar a dudas, el principal problema que la sociedad salvadoreña sufre día a día. Si bien existe un plan estratégico por parte del Gobierno para la persecución y prevención del delito, es evidente que el impacto y alcance que ha generado aún no es suficiente. A pesar que se han realizado cambios en las principales jefaturas de las instituciones encargadas de la seguridad pública; se están implementando medidas extraordinarias -las cuales se han financiado a través de préstamos, comprometiendo recursos públicos al pago de deuda-, aún seguimos siendo uno de los países más violentes e inseguros del mundo.

En ese sentido, creemos que es importante tener un presupuesto que responda eficientemente a esta problematica, pero es más importantes aún contar con una política integral en materia de seguridad pública, en la cual se incluyan elementos como educación, prevención, represión, persecución, readaptación y reinserción social; asimismo, que se consulte a los sectores más afectados por el problema para la elaboración de la misma.

2)    En materia económica, si bien el gobierno destaca un crecimiento económico del 2,5%, este nivel de crecimiento es poco alentador, porque no es sostenido y poco o nada impacta en la mayoría de la población salvadoreña, ya que aún sigue siendo alarmante el elevado el costo de la vida y de la canasta básica; y las estadísticas demuestran que la pobreza en el país ha aumentado. En este aspecto no se van acciones claras y contundentes para combatir la pobreza, el país continúa dependiendo de las remesas familiares y del endeudamiento, sin perspectivas reales de un crecimiento económico sostenido.

3)    En materia de inversión social es evidente el continuismo en los programas sociales, como paquetes y uniformes escolares, el vaso de leche, un niño una computadora, la Universidad en línea, joven con todo, paquetes agrícolas, inversión en obras públicas –reparación y construcción de nuevas carreteras y la red vial-, proyecto ciudad mujer; pero siguen dependiento del endeudamiento y no de una política fiscal que permita la inversión social profunda y sostenida que necesita el país.

4)    En el tema de institucionalidad democrática las señales de un continuo deterioro son evidentes: prácticas autoritarias, poca trasparencia y encaprichamiento de algunos servidores públicos en ocultar información de interés nacional; nepotismo; manejo abusivo e inadecuado de los recursos del Estado; gasto excesivo de los fondos públicos por parte de algunas instituciones; falta de independencia de algunas instituciones, entreo otros síntomas que nos señalan que vamos por buen rumbo en esta materia. Además, las últimas medidas extraordinarias de seguridad pública adoptadas por el GOES podrían agregar mayores detonantes a nuestra ya famélica institucionalidad democrática.

Como jóvenes socialdemócratas vemos un país anclado en el continuismo, sin agenda de nación, sumido en la violencia social y criminal, con bajo crecimiento económico y sectores importantes en extrema pobreza, con crecimiento de la deuda externa y con una amplia porción de la población sin acceso digno a los servicios básicos. 

El horizonte es poco alentador. Por eso exhortamos al presidente Salvador Sánchez Cerén a asumir el liderazgo que necesita el país y tender los puentes para un diálogo democrático e inclusivo, que se traduzca en acuerdos y pactos de nación, que impacten positiva e integralmente la vida de la población salvadoreña y generen cambios estructurales, capaces de establecer los cimientos para que las futuras generaciones gocen de un país distinto al que tenemos.


Juventudes Socialdemócratas de El Salvador
San Salvador, 3 de junio de 2016

Ante la elección del o la Fiscal General de la República


Las Juventudes Socialdemócratas exponemos a la población:

Que la elección del titular de la Fiscalía General de la República, es de vital importancia, no sólo porque es una de las tres instituciones que conforman el Ministerio Público, sino porque, según la Constitución y la Ley Orgánica, tiene como competencia la defensa de los intereses del Estado y la sociedad, así como, la investigación de los hechos punibles, promoción y ejercicio exclusivo de la acción penal pública, ejercer las acciones que sean procedentes para hacer efectivas las responsabilidades civil, penal o administrativa, en las que incurrieren los funcionarios y empleados públicos o municipales, entre otras.

Que la elección del o la Fiscal General, es una potestad constitucional, que compete de manera exclusiva a la Asamblea Legislativa, y ésta requiere, mayoría calificada para tomar tal decisión, es decir, el voto de 56 legisladoras y legisladores; además, de señalar un plazo para elegir, el cual se venció éste 3 de diciembre de 2015.

Que la corrupción, impunidad e injusticia, son tres males que históricamente han golpeado y siguen golpeando a la población salvadoreña. Los efectos que generan en las víctimas y familiares, son demasiado devastadores, por lo que no combatirlos y convertirse en cómplice, es un crimen perverso -de lesa humanidad-.

Que el combate a la corrupción, impunidad e injustica debe ser una afrenta permanente de la Asamblea Legislativa, partidos políticos y de las instituciones que tienen a cargo tales competencias; razón por la cual, debe ser una apuesta priorizada en la agenda de la Asamblea Legislativa a la hora de elegir Fiscal General.

Que es imperativo fortalecer la institucionalidad del país, si combatir la corrupción e impunidad se busca, y eso inicia, por elegir un nuevo Fiscal General de la República, que no sólo goce de legalidad, independencia, imparcialidad, transparencia, ética, probidad, moralidad, instrucción notoria, capacidad y competencia; sino además, goce de legitimidad, y eso pasa por tener la aprobación, aceptación, respaldo, credibilidad y confianza de la población.

Que Luis Martínez, no debe ser reelecto como Fiscal General de la República, hacerlo, no sólo sería un grave error, sino una afectación directa en contra de la población salvadoreña; él, ha faltado reiteradamente a sus obligaciones como representante legal del país, ya que los intereses corporativos que representa, lejos están de ser los intereses estatales y de la población – es algo, que suficientemente ha quedado comprobado en su actuar-.

Por lo antes expuesto, exhortamos:
A Asamblea Legislativa: A Cumplir y no dilatar su función constitucional de elegir al titular de la Fiscalía General de la República en tiempo y forma, según manda la Constitución y la legislación.

A transparentar el proceso – debate, discusión y negación- de elección del Fiscal General, dejando de lado negociaciones oscuras, prebendas, condicionamientos, intercambios a puerta cerrada y cuotas partidarias a la hora de realizar tal elección.

A tomar con seriedad, responsabilidad, rigurosidad y mantener independencia a la hora de elegir Fiscal, y no dejarse influir, manipular, condicionar ni obedecer la línea de la cúpula partidaria, recuerden que constitucionalmente no se deben a ningún mandato imperativo.

A combatir la corrupción, impunidad e injusticia, y apostarle al fortalecimiento institucional, eligiendo a un nuevo Fiscal, que no sólo cumpla con los requerimientos legales, sino que sea independiente, imparcial, profesional, capaz, idóneo, ético, transparente, probo, con fuerte vocación y compromiso con el combate a la corrupción e impunidad, lucha incansable por la justicia y sobre todo que goce de legitimidad.

A la NO REELECCIÓN de Luis Martínez, como Fiscal General de la República, de hacerlo, se estaría enviando un mensaje negativo de impunidad a la población salvadoreña y la comunidad internacional.
Demuestren que no sólo es discurso, sino que están en contra  de la corrupción e impunidad.

A los partidos políticos, a no condicionar la decisión de los grupos parlamentarios para elegir al titular de la Fiscalía General de la República, ya que es una competencia exclusiva de la Asamblea Legislativa –diputadas y diputados-.

A la población salvadoreña, a no mostrar desinterés e indiferencia ante una importante decisión y estar vigilante, dado que, no es una simple elección; además, de exigirle a la Asamblea Legislativa la no reelección de Luis Martínez, como fiscal.

Juventudes Socialdemócratas de El Salvador

San Salvador, diciembre 03, 2015.

A un año de la gestión Sánchez Cerén: ¿Continuidad o cambio?

Evaluación del primer año de gobierno (2014/2015)

El presidente Sánchez Cerén destacó en su discurso de toma de posesión que su presidencia la ejercería con honradez, austeridad, transparencia y eficiencia, comprometiéndose a trabajar para alcanzar acuerdos de nación orientados a resolver los principales problemas del país. También se comprometió a trabajar para buscar  el respaldo de  los diferentes sectores de la sociedad en la creación de políticas públicas encaminadas a actuar sobre las prioridades del país, y superar los desafíos que gestiones anteriores no habían logrado resolver, dentro de las cuales subrayó la seguridad, el empleo y la educación.

En cuanto a la situación de inseguridad y violencia asumió el compromiso de ponerse al frente del sistema nacional de seguridad pública, declaración que fue positiva, ya que como cabeza del gobierno es él quien debe tomar el timón para dirigir el rumbo del país, y más aun, en un tema tan sensible como lo es la seguridad pública. Sin embargo, a un año de ese esperanzador discurso es necesario realizar una evaluación sobre la gestión del presidente Sánchez Cerén, en el que destacamos los siguientes puntos:

No se puede negar el tono concertador y de apertura al diálogo -que dista mucho de la arrogancia, censura y constante confrontación a la que nos tenía acostumbrado el ex presidente Funes, eso sin duda es algo positivo de este primer año de gestión.

En materia social, a pesar que se han mantenido los programas sociales del anterior gobierno, éstos aún dependen de préstamos internacionales, generando así un círculo vicioso, en el que permea cada vez más una cultura de dependencia en buena parte de la población que los recibe, sin lograr el desarrollo integral de la persona ni estimular su capacidad de emprendimiento.

En materia de salud si bien se inauguró el nuevo hospital de maternidad y existen algunos esfuerzos aislados, aún no son suficientes para transformar el sistema de salud, que hoy por hoy sigue siendo inoperante e ineficiente. Sumándose a ello, el actual descontento y demandas de los sindicatos de trabajadores del sector salud.

En materia de seguridad, más allá de la enérgica retórica del presidente Cerén en decir que no daría continuidad a la tregua con las pandillas, la situación de violencia se encuentra francamente desbordada. Iniciativas como la creación Consejo de Seguridad y Convivencia, la creación de la Policía Comunitaria y la aún mayor militarización de la seguridad pública no han tenido el impacto esperado por la población, dado que no se ha logrado reducir los altos índices de criminalidad y violencia que vivimos.

En este tema, la principal responsabilidad es del gobierno central de turno, por lo que lamentamos profundamente el silencio y la desaparición del presidente Sánchez Cerén en los días en que la violencia e inseguridad daba sus mayores alzas, sobre todo porque él se comprometió a ponerse al frente para combatir la violencia e inseguridad. Consideramos que el tratamiento de del fenómeno delincuencial, es la gran asignatura pendiente de esta gestión.

En materia económica, si bien son positivos los esfuerzos que se han llevado a cabo desde la Vicepresidencia de la república, aún es preocupante el elevado costo de la vida, de la canasta básica y el desempleo, que afecta principalmente a los más jóvenes. El país continúa dependiendo de las remesas y con un alto ritmo de crecimiento de la deuda externa, sin perspectivas reales de un crecimiento económico sostenido.

En el tema de la institucionalidad democrática, vemos con preocupación las declaraciones del presidente Sánchez Cerén sobre algunas resoluciones emitidas por la Sala de lo Constitucional; ya que creemos que la embestidura de presidente de la república demanda un fiel compromiso con la democracia, con el respeto a la separación de poderes y con el Estado Constitucional de Derecho. Si bien el presidente Cerén tiene todo el derecho a no estar de acuerdo con las resoluciones de la Sala, también es cierto que debe someterse a ellas y no debe emprender acciones para intentar controlar una institución que debe ser independiente.

Somos conscientes que en un año es difícil generar grandes cambios y sobre todo cambios que impacten en los problemas históricos como la pobreza, la injusticia social y la desigualdad; pero si creemos, que en un año es posible dar muestras claras de hacia dónde se dirige el rumbo del país, cosa que la población aún sigue sin percibir y eso al genera mucha incertidumbre. Pero también estamos claros que éste no es sólo el primer año de gobierno del presidente Cerén, sino el sexto del FMLN.

Finalmente, vemos un horizonte poco alentador, ya que como jóvenes aún no vemos una dirección clara y mucho menos una agenda de país direccionada a brindar un serio tratamiento a grandes desafíos de nación como las pensiones, el crecimiento de la deuda externa, la reforma fiscal, entre otros. Por lo que demandamos al gobierno del presidente Cerén tener el suficiente talante, talento, inteligencia, pero sobretodo compromiso para tomar las mejores decisiones para el país, despojándose de intereses particulares que obedecen a poderes fácticos.

Sin lugar a dudas el diálogo y la inclusión multisectorial son los elementos fundamentales que generan legitimidad a los acuerdos nacionales, por tanto mantenerlos y fomentarlos debería ser la brújula para este gobierno durante el resto de su gestión. Desde luego que no sólo debe quedarse en un simple diálogo, sino que debe de ir más allá y transformarse en acciones concretas – las cuales se traduzcan en políticas públicas y programas con resultados concretos- que impacten positivamente la vida de la población salvadoreña y generen cambios estructurales, capaces de cimentar las bases para que las futuras generaciones gocen de un El Salvador distinto al que tenemos.

Juventudes Socialdemócratas de El Salvador
San Salvador, 31 de mayo de 2015

Ante la situación de violencia en el país: exijamos, actuemos y mantengamos la esperanza

Ante la situación de violencia e inseguridad que enfrenta El Salvador, las Juventudes Socialdemócratas exponemos a la población:

Que el desborde de la violencia e inseguridad que aqueja al país tiene sus raíces en la inequidad social, la impunidad y la corrupción; aspectos históricos y estructurales que ningún gobierno abordó con seriedad y responsabilidad después de la firma de los Acuerdos de Paz.

Que el problema es profundamente grave y negarlo o cegarse ante él sólo lo agudiza, por lo que nos parecen profundamente irresponsables las declaraciones vertidas por el presidente Sánchez Cerén, en responsabilizar a los medios de comunicación de sobredimensionar la violencia en el país.

Que tampoco negamos el amarillismo, la irresponsabilidad ni la agenda partidista de algunos medios de comunicación, los cuales tampoco abonan en nada a esta situación crítica. Sin embargo, el Presidente de la República no debe evadir sus responsabilidades y debe enfocar sus declaraciones y acciones hacia aquellos que son los verdaderos problemas que enfrentan diariamente los ciudadanos.  

Que en poco o nada abonan medidas ya antes fracasadas, como reformar leyes para endurecer penas, planes mano dura o súper dura, militarizar la seguridad pública o la pena de muerte. Es el momento de aprender de los errores del pasado y actuar con energía, pero con transparencia, dentro de la ley y en democracia, pues por intentar sin éxito solucionar el problema de inseguridad podemos terminar dando al traste con el proceso democrático iniciado en 1992.

Que la violencia es un tema que nos atañe a todos, por lo que la unificación de todos los sectores es vital para la búsqueda y construcción de la mejor solución; lo cual exige dejar del lado los intereses corporativos, partidarios y personales; así como despojarse del sensacionalismo, amarillismo y fanatismo, que sólo logran dividir  más a una sociedad ya bastante fragmentada.

Que debe mejorarse la represión, persecución e investigación del delito, pero que sólo eso no será una solución sostenible, por lo que al mismo tiempo deben implementarse acciones integrales, en las cuales participen todas las fuerzas vivas del país. Deben buscarse medidas que mejoren el control social dentro de la ley, sin abandonar el camino del diálogo, la prevención y la reinserción social. 

Por lo antes expuesto, exhortamos:

Al Presidente de la República profesor Salvador Sánchez Cerén, a que haga honor a sus palabras del discurso de toma de posesión y se pongan al frente en el tema de seguridad. Es momento de un liderazgo firme y claro, con talante democrático.

A los encargados del gabinete de seguridad, a que las políticas, programas, medidas y decisiones que tomen en materia de seguridad pública sean coherentes y contundentes, encaminadas a dar respuestas concretas al problema de la violencia e inseguridad.

A las instituciones del Estado (FGR, CSJ, OJ, CNJ, PGR, PDDH, Alcaldías) encargadas del tema de seguridad y justicia, a cohesionar esfuerzos y trabajar en equipo para combatir fuertemente la inseguridad y la violencia. No es momento para que primen los egos de funcionarios públicos, pues antes que caprichos y egos inflamados está la seguridad de una nación entera.

A la Asamblea Legislativa y los partidos políticos, a tener la suficiente madurez y voluntad política para buscar acuerdos mediante el diálogo, que permitan erradicar los problemas reales que conlleva la violencia, y despojarse de los intereses corporativos y partidarios para buscar el mejor bienestar social para la población salvadoreña.

A los empresarios, a no tener un doble discurso en cuanto al tema de violencia e inseguridad; y poner toda su voluntad para buscarle solución a los problemas sociales históricos, ya que ustedes son un actor fundamental para ello.


A la población en general, a no ser indiferentes ante el problema e intentar no reproducir conductas violentas, pues todos somos parte del problema, y todos podemos ser parte de sus soluciones. 

Juventudes Socialdemócratas de El Salvador
San Salvador, 22 de abril de 2015

LLAMADO DE LAS JSD A VOTAR EL 1 DE MARZO DE 2015

En ocasión de la realización de los comicios para elegir Diputaciones para la Asamblea Legislativa y el Parlamento Centroamericano, así como Concejos Municipales, el próximo 1 de marzo de 2015, las JSD llamamos a la juventud y la población salvadoreña para que: 

1. Recordemos que unas elecciones democráticas y competitivas, son un logro que costó innumerables luchas y sangre de muchos inocentes en el siglo XX, y que por lo tanto como jóvenes tenemos el deber de participar para afianzar nuestra aún incipiente democracia.

2. Reconocemos que votar no es la única forma de participar e incidir, pero sí sabemos que es parte fundamental para cualquier democracia, por lo que llamamos a la juventud y el pueblo entero para que participemos de este proceso. Reconocemos que puede haber elecciones sin democracia, pero nunca habrá democracia sin elecciones libres. 

3. Exhortamos a la juventud para que utilice las facultades que tiene de elegir y que lo haga por jóvenes y mujeres con buena prepación y formación, teniendo en cuenta que hoy tendrá más posibilidades con el voto desbloqueado y abierto.

4. Llamamos a la juventud a que no vote por los mismos de siempre ni los primeros de las listas de diputaciones. Es momento de comenzar a construir el necesario Relevo Generacional de nuestro sistema político, y dar más poder al pueblo elector y menos a las tradicionales cúpulas partidistas.

5. Estaremos vigilantes de la actuación del Tribunal Supremo Electoral, para que garantice la transparencia y veracidad de los resultados electorales, y llamamos a la juventud organizada para que sean entes vigilantes y críticos de las actuaciones del TSE.

6. Te invitamos a usar el Hashtag #VotoxRelevo para expresar con fuerza en las redes sociales nuestra urgente necesidad de contar con renovados liderazgos.

7. A los partidos políticos les reiteramos una vez más que deben trabajar para conectar con las necesidades más sentidas de la población y que dejen de alejarse peligrosamente ella, o de lo contrario están poniendo en riesgo la democracia misma.

Juventudes Socialdemócratas de El Salvador
San Salvador, 21 de febrero de 2015

La corrupción deja de ser corrupción cuando yo la cometo: premisa de la clase política para definir la corrupción

Por Lucía Sánchez

Entre los días del 8 al 12 de diciembre se celebró la denominada semana de la transparencia, en la cual se realizaron diversos eventos en el marco del día internacional contra la corrupción, tanto por el gobierno a través de la Secretaria de Participación Ciudadana, Transparencia y Anticorrupción; y también por organizaciones de la Sociedad Civil como el Consorcio por la transparencia. A propósito de dicha fecha, es de destacar que la corrupción puede ser comparada con una epidemia, que no tiene ideología, no distingue izquierdas, derechas, colores, partidos, banderas, consignas, himnos, y/o emblemas; corrupción es corrupción venga de donde venga, y no sólo cuando la cometen los adversarios políticos.

Es interesante como muchos alardean y se adjudican el título de personas probas, honorables, éticas o transparentes, entre muchos más calificativos que a la clase política le gusta autoasignarse; digo que es interesante porque en El Salvador el tema de la corrupción, como en muchos países del mundo, se pretende combatir a través de discursos mediáticos, populistas, demagógicos y vacíos; impulsando cuerpos normativos de “primer mundo” para combatirla, pareciendo no entender que este cáncer social no se resuelvo vía decretos, ya que pasan a ser letra muerta cuando no se garantiza una imparcial y pronta aplicación de tal legislación.

En nuestro país los políticos se llenan la boca hablando sobre rendición de cuentas, transparencia, austeridad, que tenemos una de las mejores leyes de Acceso a la Información, en atacarse y sacar raja política-electoral sobre indicios de corrupción del adversario político, y a la vuelta hacen lo mismo o peor. Si bien es cierto que los gobiernos de ARENA se vieron implicados en una gran cantidad de actos de corrupción (que son totalmente condenables, repudiables, y deben ser judicializados, siendo el caso del ex presidente Francisco Flores-Taiwán el más notable), el FMLN tampoco se salva de tener impregnado este cáncer; sólo basta con echar un vistazo al caso diputado Sigfrido Reyes- IPSFA. 

Y se pueden mencionar otros casos emblemáticos como la negación de información sobre los asesores de los diputados de la Asamblea Legislativa, sobre los viajes del ex presidente Funes, los sobresueldos de ministros y otros funcionarios del ejecutivo, sobre plazas fantasmas en dependencias del Estado, sobre los exorbitantes gastos de la Corte Suprema de Justicia, aumentos de salarios que se adjudican muchos Alcaldes y Alcaldesas, aumentos en gastos de representación de Diputados del PARLACEN, sobre licitaciones de obras públicas (como el SITRAMSS; en el pasado la construcción de la Diego de Holguín, ahora Bulevar Monseñor Romero; construcción de hospitales, etc.), prebendas y amaños que se hacen para elegir funcionarios de segundo grado, entre otros.

En ese orden de ideas es menester destacar que la corrupción no sólo es vista por infringir una norma jurídica de carácter penal u otro. La corrupción no es sólo desfalcar un Estado, si no prevalecerse de su cargo para obtener beneficios personales, entre muchas conductas más. Tal vez no siempre exista el cometimiento de un ilícito penal en alguna acción o decisión de algún funcionario público, pero evidentemente existe abuso de poder, el cual se puede definir como un comportamiento reprochable de orden ético como moralmente; el abuso de poder conlleva un uso excesivo, impropio, injusto e indebido de alguien que se prevaleció de su cargo; incluso puede verse como prevaricato (que sí es un delito tipificado en la legislación penal salvadoreña), y es el delito que incurren los funcionarios públicos de cualquier nivel que, a sabiendas de sus obligaciones y deberes al cargo que desempeñan, las incumplen.

Nuestro país cuenta con una Ley de Ética Gubernamental, un Tribunal de Ética Gubernamental, una sección de Probidad de la CSJ, que deberían operar rigurosa, eficiente y eficazmente. El tema de la ética no debe ser visto como algo sin importancia o de último plano, porque al pensar así, nos convertimos en cómplices de la corrupción y de los corruptos; ese tipo de pensamiento tolerantes hacia la corrupción son temerarios en un Estado Constitucional de Derecho. Indudablemente el tema de ética debe ser tomado con la debida seriedad y compromiso, porque  de lo contrario seguiremos fortaleciendo la corrupción. Por lo que ya no deben ser válidos comentarios y razonamientos como: “si todos roban”, “políticos tenían que ser”, “si aquellos robaron, hoy que lo hagan estos”, “si aquellos robaron millones y no dicen nada; y a estos que sólo le dieron trabajo a sus familiares, ahí si hablan”.

A la ciudadanía es importante recordarles que tengan cuidado con convertirnos en cómplices de la corrupción; sólo porque el corrupto es familiar, amigo, compañero, simpatizante, correligionario y/o miembro del partido de preferencia. Se debe demandar de los funcionarios públicos mayor transparencia; ya que quien elige conscientemente a corruptos, no es víctima, sino cómplice. A la clase política es necesario demandarles que se sean coherentes entre su discurso y sus prácticas, que hagan las cosas diferentes y de manera transparente. Corrupción es corrupción y, en honor a la coherencia, hay que investigarla, reprocharla y condenarla venga de donde venga.