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Evaluación del tercer año de gestión de Salvador Sánchez Cerén


Hoy se cumplen tres años de la toma de posesión del presidente Salvador Sánchez Cerén, y con ello, tres años de la promesa de un El Salvador productivo, educado y seguro, un El Salvador con crecimiento económico sostenido y generador de empleos de calidad, un sistema educativo inclusivo y de calidad, equidad social y seguridad ciudadana, promesas que contrastan con la realidad que día a día vive el pueblo salvadoreño.

Así mismo, durante su período se han presentado situaciones difíciles en el ejercicio de la gobernabilidad, en las cuales han destacado sus constantes ausencias en medios de comunicación y sus escasos pronunciamientos en temas que afectan a la nación, han sido realizados desde los Festivales del buen vivir, festivales cargados de tinte partidario y con un discurso de confrontación que debería preocuparnos, puesto que como presidente, debería buscar acercamientos genuinos con todas las fuerzas políticas.

Pese a la reducción en el índice de homicidios, que cerró el 2016 con 5,278 personas asesinadas, superado por el 2015 cuando murieron de forma violenta 6,656 según fuentes oficiales, la población se sigue sintiendo insegura y vulnerable ante los nefastos episodios de inseguridad pública, no sólo la perpetrada por el crimen organizado y las pandillas sino también la violencia ejercida por parte de elementos de las Fuerzas Armadas y los agentes de la Policía Nacional Civil violentando los Derechos Humanos.

En lo económico, según la CEPAL las perspectivas de crecimiento no son muy alentadoras, con una predicción de 2.2% al cierre 2017; sumado al pago de más impuestos, como el pago a las transacciones bancarias y el 5% a las telecomunicaciones que desincentiva a empresarios e inversionistas, tanto nacionales como extranjeros a no invertir en el país, y castiga a la sociedad salvadoreña, aumentando el costo de la vida, en detrimento de las oportunidades de mejorar la situación económica.

La crisis de impago, los altos niveles de endeudamiento, el retroceso en la categoría de la calificación de riesgo y con ello pérdida de confianza y credibilidad en el mercado externo, son producto de la falta de consensos y negociaciones por parte de las elites políticas, que anteponen sus interes políticos partidarios y electorales, antes que los nacionales.

La crisis del sistema de salud, problema que históricamente ha afectado a la población salvadoreña, ha sido abordado de manera equivocada, generando por un lado, un descontento en el sector médico, obligando a estos a organizar huelgas y abandonar sus puestos de trabajo para exigir el pago del escalafón, descuidando a los salvadoreños que acuden a hospitales nacionales por ser la atención gratuita y por otro lado el permanente desabastecimiento de medicamentos en las farmacias de todo el sistema de salud.

En materia de educación la panorámica no ha cambiado mucho en los últimos años, continuan los mismos programas sociales que evidentemente benefician a los sectores con menos recursos económicos. Sin embargo, la delincuencia sigue golpeando a estudiantes y maestros. La deserción escolar ha sido combatida por el gobierno con diferentes programas de educación flexible y acelerada, sin embargo, la calidad educativa no ha dado un salto cualitativo.

Todo lo anterior es el reflejo de los tres años del actual mandato presidencial de Salvador Sánchez Cerén.

Como Juventudes Socialdemócratas de El Salvador, respetuosos del estado de derecho nos unimos, no a cambios radicales que conduzcan a destino utópicos, sino a procesos graduales que poco a poco vayan generando, con paso firme, los cambios que mejoren las condiciones de vida del pueblo salvadoreño, por ello, instamos al gobierno y autoridades competentes a:

  • La búsqueda de un verdadero consenso entre todas las fuerzas políticas, en aras de alcanzar un acuerdo, que permita realizar los ajustes y reformas necesarios, que brinden soluciones a los problema de bajo crecimiento económico, los constantes déficit fiscales y aumento elevado de la deuda pública; creando las condiciones necesarias para el crecimiento económico y atracción de la inversión extrajera directa como las medidas esenciales y eficaces que marquen el rumbo de una nueva etapa de estabilidad económica y progreso social.
  • A que la austeridad no sólo esté presente en el discurso de los funcionarios, sino que sea un práctica generalizada, recortando gastos que no sean necesarios para el eficiente funcionamiento de la administración pública, y que la transparencia no sea vista como un arma contra los funcionarios sino como una instrumento que permita la participación ciudadana y construyamos juntos un El Salvador democrático.
  • A que la seguridad pública sea abordada con estricto apego al respeto de los Derechos Humanos y que por ningún motivo se arme a la sociedad civil en grupos de autodefensa. La obligación del Estado por la seguridad no debe ser concesionada ni mucho menos privatizada.
  • A que los presupuestos asignados a seguridad pública estén estructurados de manera que la represión no sea la única vía de contención de la delincuencia, sino también la prevención, la atención primaria a grupos vulnerables y el reparo moral de las víctimas.
  • A que se separe de su cargo a aquellos funcionarios en el ramo de Seguridad Pública y Defensa Nacional que irrespeten o permitan que sus funcionarios jerárquicamente dependientes irrespeten los Derechos Humanos en el ejercicio de sus funciones y sean procesados, investigados y condenados.


Juventudes Socialdemócratas de El Salvador

San Salvador, 1 de junio de 2017



Ante la elección del o la Fiscal General de la República


Las Juventudes Socialdemócratas exponemos a la población:

Que la elección del titular de la Fiscalía General de la República, es de vital importancia, no sólo porque es una de las tres instituciones que conforman el Ministerio Público, sino porque, según la Constitución y la Ley Orgánica, tiene como competencia la defensa de los intereses del Estado y la sociedad, así como, la investigación de los hechos punibles, promoción y ejercicio exclusivo de la acción penal pública, ejercer las acciones que sean procedentes para hacer efectivas las responsabilidades civil, penal o administrativa, en las que incurrieren los funcionarios y empleados públicos o municipales, entre otras.

Que la elección del o la Fiscal General, es una potestad constitucional, que compete de manera exclusiva a la Asamblea Legislativa, y ésta requiere, mayoría calificada para tomar tal decisión, es decir, el voto de 56 legisladoras y legisladores; además, de señalar un plazo para elegir, el cual se venció éste 3 de diciembre de 2015.

Que la corrupción, impunidad e injusticia, son tres males que históricamente han golpeado y siguen golpeando a la población salvadoreña. Los efectos que generan en las víctimas y familiares, son demasiado devastadores, por lo que no combatirlos y convertirse en cómplice, es un crimen perverso -de lesa humanidad-.

Que el combate a la corrupción, impunidad e injustica debe ser una afrenta permanente de la Asamblea Legislativa, partidos políticos y de las instituciones que tienen a cargo tales competencias; razón por la cual, debe ser una apuesta priorizada en la agenda de la Asamblea Legislativa a la hora de elegir Fiscal General.

Que es imperativo fortalecer la institucionalidad del país, si combatir la corrupción e impunidad se busca, y eso inicia, por elegir un nuevo Fiscal General de la República, que no sólo goce de legalidad, independencia, imparcialidad, transparencia, ética, probidad, moralidad, instrucción notoria, capacidad y competencia; sino además, goce de legitimidad, y eso pasa por tener la aprobación, aceptación, respaldo, credibilidad y confianza de la población.

Que Luis Martínez, no debe ser reelecto como Fiscal General de la República, hacerlo, no sólo sería un grave error, sino una afectación directa en contra de la población salvadoreña; él, ha faltado reiteradamente a sus obligaciones como representante legal del país, ya que los intereses corporativos que representa, lejos están de ser los intereses estatales y de la población – es algo, que suficientemente ha quedado comprobado en su actuar-.

Por lo antes expuesto, exhortamos:
A Asamblea Legislativa: A Cumplir y no dilatar su función constitucional de elegir al titular de la Fiscalía General de la República en tiempo y forma, según manda la Constitución y la legislación.

A transparentar el proceso – debate, discusión y negación- de elección del Fiscal General, dejando de lado negociaciones oscuras, prebendas, condicionamientos, intercambios a puerta cerrada y cuotas partidarias a la hora de realizar tal elección.

A tomar con seriedad, responsabilidad, rigurosidad y mantener independencia a la hora de elegir Fiscal, y no dejarse influir, manipular, condicionar ni obedecer la línea de la cúpula partidaria, recuerden que constitucionalmente no se deben a ningún mandato imperativo.

A combatir la corrupción, impunidad e injusticia, y apostarle al fortalecimiento institucional, eligiendo a un nuevo Fiscal, que no sólo cumpla con los requerimientos legales, sino que sea independiente, imparcial, profesional, capaz, idóneo, ético, transparente, probo, con fuerte vocación y compromiso con el combate a la corrupción e impunidad, lucha incansable por la justicia y sobre todo que goce de legitimidad.

A la NO REELECCIÓN de Luis Martínez, como Fiscal General de la República, de hacerlo, se estaría enviando un mensaje negativo de impunidad a la población salvadoreña y la comunidad internacional.
Demuestren que no sólo es discurso, sino que están en contra  de la corrupción e impunidad.

A los partidos políticos, a no condicionar la decisión de los grupos parlamentarios para elegir al titular de la Fiscalía General de la República, ya que es una competencia exclusiva de la Asamblea Legislativa –diputadas y diputados-.

A la población salvadoreña, a no mostrar desinterés e indiferencia ante una importante decisión y estar vigilante, dado que, no es una simple elección; además, de exigirle a la Asamblea Legislativa la no reelección de Luis Martínez, como fiscal.

Juventudes Socialdemócratas de El Salvador

San Salvador, diciembre 03, 2015.

Las Juventudes Socialdemócratas de El Salvador

Ante las recientes huelgas llevadas a cabo por sindicalistas del sector de médicos y profesionales de la salud, manifestamos que:


 1- Nos solidarizamos con el pueblo salvadoreño, con los pacientes usuarios del sistema de salud pública, hombres, mujeres, ancianos y niños que son desatendidos de sus cuidados mientras los sindicalistas realizan huelgas, exigiendo mejoras salariales.


 2- Exhortamos a los médicos  hacer conciencia sobre la situación en la que se encuentran sus pacientes y poner en práctica el juramento Hipocrático “Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mí entender, evitando todo mal y toda injusticia.”


 3- Al Gobierno Central y Asamblea Legislativa a  buscar una solución a las demandas de los sindicatos del sector salud. Así como utilizan el dinero del Estado para renovar las flotas de carros de lujo o para dar bonificación salarial a  los empleados de la Corte Suprema de Justicia después de ese terrible episodio de autoritarismo hace más de un año, así también puedan destinar recursos para dar respuestas a sus demandas y así garantizar ese derecho fundamental a la salud que les está siendo violentado a los pacientes de los hospitales de la red pública.


  4- A los designados a las candidaturas para elecciones presidenciales, pedimos dejar a  un lado su discurso populista de “salud para todos y salud de calidad cuando sea presidente”  y buscar  una negociación entre sus partidos para encontrar una  solución a  la problemática que vive el sistema de salud y que  afecta fundamentalmente a los usuarios del sistema de salud pública que son en su mayoría salvadoreños de escasos recursos económicos.





Juventudes Socialdemócratas de El Salvador


San Salvador, septiembre 30 2013

COMUNICADO A LA NACIÓN ANTE LA INSOSTENIBLE SITUACIÓN DE VIOLENCIA

Consideramos que:

La actual situación de violencia ha puesto de manifiesto que de continuar el repunte de crueldad, complejidad y cantidad de actos delictivos, sin que desde el Estado comience a ponerse un freno, El Salvador estaría cada vez más cerca de convertirse en un Estado fallido.

Cualquier decisión que se tome para enfrentar esta situación debe gozar de un consenso entre las principales fuerzas vivas del país, ya que su éxito dependerá fundamentalmente del grado de implicación y unidad que adopten los actores políticos alrededor de estas medidas.

Todos los actores del Estado, especialmente los partidos políticos, deben tomar acciones en conjunto, intentando dejar atrás el protagonismo con fines electorales.

Ante una situación tan apabullante, nadie puede erigirse ni pretender aparecer como el paladín de la sabiduría ni de las recetas mágicas para solucionar el grave problema de seguridad pública que enfrentamos, por lo que la sabiduría de cualquier decisión se encontrará principalmente en el grado de consenso que ésta logre.

Ni los excesivos mano durismos ni garantismos podrán sacarnos de esta situación, ya que ninguna realidad dinámica y compleja puede ser cambiada desde posiciones ideológicas petrificadas, que buscan revestirse de una coraza de falso cientifismo o exacerbado pragmatismo.

Por lo tanto:

Apoyamos la medida de tipificar (criminalizar) la pertenencia a la mara y sus expresiones de identidad. La mara no es una organización que busque fines lícitos ni legítimos. La pertenencia a este tipo de organización no tiene ningún otro objetivo que no sea el de controlar, amedrentar y aterrorizar a la población salvadoreña en sus comunidades.

Exhortamos a que se inicie urgentemente una campaña de desarme de la sociedad civil, dejando que las armas de fuego se encuentren bajo el monopolio de las instituciones del Estado, y que las empresas de seguridad privada se encuentren debidamente controladas y reguladas por éste. El despliegue del Ejército debe servir, entre otras cosas, para ejecutar un plan de absorción de armas de fuegos en manos de las redes criminales.

Proponemos que la actividad de los reos en los centros penitenciarios sea regulada de manera más estricta, y que los fines de socialización de la pena sean aplicados bajo las medidas de restricción que sean necesarias para no permitir que las penitenciarías se vuelvan centros de mando y operación logística del crimen organizado.

Exigimos que se enfrente al narcotráfico y los delitos de cuello blanco con el mismo ahínco que a las maras, desmantelando las rutas territoriales e institucionales que les permiten vincularse con las pandillas, y que los convierte en parte de una compleja madeja de barbarie y desprecio total por la vida y la dignidad humana.


Miembro de las Juventudes Socialdemocratas de El Salvador